CINE: ENTREVISTA CON ELISEO SUBIELA
La voz de la experiencia
En una charla distendida en su estudio de Belgrano, el director habla de su nueva película, "Lifting de corazón". La coprodución argentino-española se estrena el jueves y trata del paso del tiempo.
"Yo creo que el paso del tiempo es una catástrofe", asegura Eliseo Subiela. Aunque enseguida aclara: "El tema es cómo cada uno se comporta frente a cualquier catástrofe. Puede hacerlo con dignidad, con solidaridad o simplemente entrando en pánico. Y esto es lo que le pasa a muchos: salen corriendo a un quirófano y no valoran la riqueza que te da el paso del tiempo. El tema es transformar los años en riqueza, en patrimonio. Yo siento que le llevo una ventaja a mucha gente más joven porque tengo cajas llenas de recuerdos, de vivencias. Y disfruto de otra manera, por la experiencia".
La reflexión viene a cuento del estreno, el jueves, de su última película, Lifting de corazón, con un protagonista cirujano plástico cincuentón, en crisis por la edad, interpretado por el español Pep Munné. También actúan María Barranco (protagonista de varias películas de Pedro Almodóvar) y Moro Anghileri.
La película plantea un problema ancestral de la humanidad (el paso del tiempo y la llegada de la vejez) que últimamente se convirtió en una obsesión en nuestra sociedad.
Así es, en la Argentina, combatir el paso del tiempo se volvió obsesivo, casi patético. Y cada vez es más evidente. Hasta cuesta encontrar a una actriz que no esté operada, aún las más jóvenes. También hay hombres que pasan por el quirófano, ése es un fenómeno más reciente. En la película, es el protagonista masculino el que padece más el paso del tiempo. El tema surgió hace como ocho años pero se demoró en hacer porque en el medio se murió el productor, amigo mío. Estuve varios años escribiendo el guión.
Además de la obsesión por el paso del tiempo, hay una idea instalada de que la belleza es sinónimo de juventud.
Y es todo mentira. Todo está en la cabeza. Porque tampoco es cierto que uno parezca más joven por operarse; parecés operado. Conozco gente no operada que parece más joven que otros con cirugías porque son jóvenes de actitud. Lo que pasa, además, con bastante frecuencia, es otro recurso ilusorio, el de buscar a una mujer más joven para vampirizarla, buscar una imagen de juventud en el espejo. Finalmente esto es un problema de madurez (o inmadurez) mental: cómo llegar a ese momento inevitable y enfrentarlo con dignidad, como ocurre en otras culturas, más sabias, donde la experiencia sí tiene otro lugar.
La esposa del personaje, que interpreta María Barranco, es una mujer linda e inteligente...
Sí, y ése no es un dato cualquiera. Justamente eso es lo que produce el conflicto más grande. Antonio, el protagonista, no espera que le pase lo que le pasa. Por eso creo que la gente se puede identificar tanto con su personaje como con el de Cristina, su mujer. También en un caso como el de ella, que se siente engañada por su esposo (con alguien más joven) hay distintas formas de reaccionar: con pánico o con dignidad.
La película también plantea el tema de los sentimientos en una pareja, en distintos niveles.
Es otro de los planos. A mí me parece que la rutina, la convivencia es lo que asesina una relación. Pero también es algo muy de esta época en que la gente viva más y tenga más tiempo para estar juntos muchos años.
Antes la gente se moría más joven y pocos llegaban a esa instancia de convivir décadas...
Claro. Creo que lo más atractivo de la película, por lo menos, lo que vimos con la reacción de la gente en la exhibiciones que se hicieron, es que toca todos estos temas, tan actuales. En ese sentido, es una película que habla de nosotros, de la gente de ahora.
Subiela se muestra relajado en el patio de su escuela de cine, en Belgrano. Los árboles añosos y la tarde apacible invitan a la charla distendida. Y él aprovecha porque sabe que en pocos días comienza el ritmo voraz que sigue al estreno de su película, aquí y en España, adonde tiene programado un recorrido maratónico por varias ciudades. Antes, está la presentación de Lifting de corazón en el Festival de Cine de Miami. Y después de los estrenos, sin pausa, en abril, se larga a filmar su nueva producción, No mires para abajo.
El director confiesa que le costó encontrar a la actriz adecuada para interpretar a Delia, la mujer más joven de la que se enamora el protagonista. "Hasta que vi Buena vida delivery y Moro me pareció ideal. Da muy argentina, un poco salvajita, muy silvestre y eso hace muy creíble que un español de la edad de Antonio quede fascinado", dice. Pero hay algo más que interviene en el idilio. "Buenos Aires. Adoro esta ciudad", asegura el director. "Cuando uno toma distancia o la ves a través de los ojos de los que llegan por primera vez, entendés que alguien caiga seducido incluso por el caos y el desorden, que es parte del encanto. Esta es una ciudad cálida, con gente amistosa. Buenos Aires me gusta cada vez más y quiero filmarla cada vez más.
Hay momentos muy porteños en la película: está el río, el tango...
Todo eso forma parte de la fascinación que siente el personaje, forma parte, interviene en el romance. En realidad todas las cosas que me enamoran a mí de la ciudad están puestas ahí.
El tango se hace sentir en la película, musicalizada por Gabriel Mores (el nieto de Mariano) con temas inéditos y composiciones de su abuelo y también con una participación del músico Adrián Iaies. "Es amigo mío y lo admiro mucho. Y los Mores es otro lujo que me quise dar. Gabriel es muy talentoso y ésta es su primera película musicalizada. Me gusta porque sigue la línea emotiva de su abuelo".
¿Es buen momento el actual para el cine argentino?
Creo que la nueva camada de directores que está apareciendo está madurando bien. Y estamos incorporando algo esencial que forma parte de este fenómeno: el público. El cine argentino tenía prestigio, premios, pero venía con déficit de público. Ahora, la gente se interesa más. El tema es que hay que hacer películas en las que la gente se pueda reconocer. En estadísticas hechas por el Instituto del Cine, se ve que la gente prefiere las comedias. Y es que todos necesitamos el cine como entretenimiento. Lo que pasa es que la comedia es un género subestimado. Yo tengo en mi oficina un afiche con una frase de Chaplin que dice: "La tragedia es la vida en primer plano y la comedia es la vida en plano general". Es tan sabio eso. Si te centrás solo en un drama, claro, todo es tremendo. Pero la vida es todo lo que pasa alrededor también.
La película es bastante optimista, a pesar de todo.
Sí, creo que sí. Durante el rodaje le pedí a mi asistente que no me dejara caer en la melancolía. Mi vida, por suerte, es una comedia, no un drama, sin embargo, tengo tendencia a la melancolía, tal vez por mis orígenes gallegos. Y pero no quería caer en eso y por eso recurro siempre un poco al humor. Cuando se exhibió la película en Pinamar sentí la maravilla de poder hacer reír a la gente. Todavía sigo teniendo la fantasía adolescente de que el cine puede alegrar, ser terapéutico. Como dice el personaje de Delia: "Las mujeres no olvidan a los hombres que las han hecho reír". Bueno, yo tengo la ilusión de que me recuerden por eso.